Casi siempre es la suma de tu rutina y tu atención: tiendes a mirar el reloj en momentos parecidos. Aun así, la tradición ha visto en esos vistazos pequeñas invitaciones a detenerse. Intenta recordar en qué pensabas justo en ese instante; suele señalar el lugar al que tu mente vuelve una y otra vez.