Se dice que cada hoja representa un don: fe, esperanza, amor y suerte. Mientras el trébol común simboliza las alegrías cotidianas, la cuarta hoja encarna esa fortuna especial que solo encuentran los pacientes y observadores.
Los druidas celtas de la antigua Irlanda ya apreciaban el raro trébol de cuatro hojas como protección contra los malos espíritus. Como solo uno de cada cinco mil tréboles tiene cuatro hojas, su rareza lo convirtió, a lo largo de la Europa medieval, en el amuleto de la suerte por excelencia.
Se dice que cada hoja representa un don: fe, esperanza, amor y suerte. Mientras el trébol común simboliza las alegrías cotidianas, la cuarta hoja encarna esa fortuna especial que solo encuentran los pacientes y observadores.
Lo tradicional es prensarlo entre las páginas de un libro y guardarlo después en la cartera o la agenda. Regalar un trébol encontrado no resta suerte: la multiplica y la comparte.