El narciso abre la primavera: simboliza los nuevos comienzos, la renovación y la esperanza que vuelve tras el frío. También se asocia con el respeto y una sana autoestima.
El narciso abre la primavera: simboliza los nuevos comienzos, la renovación y la esperanza que vuelve tras el frío. También se asocia con el respeto y una sana autoestima.
Los nacidos en marzo miran hacia delante cuando otros aún miran atrás. Empiezan proyectos sin miedo y saben levantar el ánimo de toda una sala, aunque a veces haya que recordarles que también se animen a sí mismos.
Su nombre botánico viene del joven de la mitología griega que se enamoró de su propio reflejo. En Gales se luce con orgullo el 1 de marzo, día de San David, y en la tradición china un narciso que florece en el Año Nuevo Lunar se considera señal de buena suerte.
Un ramo de narcisos amarillos es, por sí solo, un mensaje de ánimo para quien empieza algo nuevo. En maceta con bulbos, todavía mejor: una esperanza que regresa cada primavera.