Los símbolos que aparecen en nuestros sueños pueden actuar como un espejo de las emociones y los pensamientos ocultos en nuestro subconsciente.
La mariposa habla de transformación, ligereza y alma en movimiento. Asia Oriental la venera a través del famoso sueño de la mariposa de Zhuangzi: el sabio que despertó sin saber si era un hombre que soñaba ser mariposa o al revés. Así se volvió emblema de los bellos cruces entre una vida y la siguiente.
Una mariposa que se posa en una flor o sobre ti anuncia encuentros hermosos, noticias alegres y un amor que empieza a florecer. Ver a la oruga convertirse en mariposa sugiere que un cambio deslumbrante, largamente preparado, está por culminar.
Una mariposa que se aleja volando o con las alas rotas advierte que una oportunidad delicada puede deshacerse si se maneja con brusquedad. Perseguirla para atraparla insinúa que querer poseer lo bello suele ser la forma de perderlo.
En clave psicológica, la mariposa representa la identidad en transición: el paso de quien eras a quien estás llegando a ser. En temporadas de cambio, la mente suele pedir prestadas estas alas ligeras para hablar.
No temas al cambio: el tiempo dentro del capullo también es parte de la metamorfosis.