El cerdito de mazapán simboliza un año de abundancia, una mesa nunca vacía y la suerte en su forma más dulce. Suele aparecer acompañado de otros amuletos: tréboles de cuatro hojas, deshollinadores y herraduras.
En el mundo germánico medieval, tener un cerdo significaba riqueza y platos llenos: una casa con cerdos no pasaba hambre. La expresión alemana «Schwein haben» («tener cerdo») todavía significa tener suerte; probablemente viene de los torneos medievales en que el perdedor recibía un cerdo como premio de consolación. Esa tradición se encontró con el mazapán, el dulce de almendra, y regalar cerditos de mazapán en el cambio de año se volvió una costumbre entrañable en Alemania y Escandinavia.
El cerdito de mazapán simboliza un año de abundancia, una mesa nunca vacía y la suerte en su forma más dulce. Suele aparecer acompañado de otros amuletos: tréboles de cuatro hojas, deshollinadores y herraduras.
En Alemania, Dinamarca y Noruega se regalan cerditos de mazapán a familiares y amigos en Nochevieja. El cerdito se admira un tiempo y luego se come con gusto, compartiendo así la fortuna del año nuevo.