El 1 encarna la fuerza original que abre caminos donde antes no había ninguno: es la chispa que inicia, decide y avanza. Su misión es aprender a confiar en su propio criterio y liderar sin esperar permiso.
El 2 es la energía de la unión, la sensibilidad y el equilibrio: percibe lo que otros sienten y teje armonía entre las personas. Su misión es cooperar y mediar sin perderse a sí mismo en el proceso.