En China, el sonido de un número decide su suerte. Las cifras que suenan como palabras de buen augurio se veneran, mientras que las que recuerdan a la desgracia se evitan con discreción en la vida diaria.
Si haces negocios en China, apuesta por precios, fechas o cantidades con el 8: transmite buena voluntad. Evita ofrecer habitaciones o teléfonos que contengan el 4.