En Francia, el 13 es ese raro número de doble cara. El viejo recelo hacia el viernes 13 convive con multitudes que consideran ese mismo día de buena suerte: las ventas de lotería se disparan.
Si invitas a franceses a cenar, evita sentar exactamente a trece. En cambio, regalar un boleto de lotería un viernes 13 es un guiño ingenioso y muy local.