La cultura numérica japonesa gira en torno a los juegos de palabras de las lecturas de los kanji. Hay números bendecidos por la tradición —como los Siete Dioses de la Fortuna— y otros que, por susurrar muerte o sufrimiento, desaparecen educadamente de hospitales y regalos.
En Japón, evita regalar juegos de cuatro o nueve piezas; los números impares como el 3, el 5 y el 7 son la apuesta segura, el mismo trío que celebra la fiesta infantil Shichi-Go-San.