Las supersticiones numéricas mexicanas se levantaron sobre las tradiciones católicas llegadas en la época colonial española. El 7 es el número de la suerte por antonomasia y, como en España, el martes 13 es el día que pide andarse con ojo.
En México es un detalle no programar grandes eventos ni firmas en martes 13. Con la influencia estadounidense, algunos jóvenes también recelan del viernes 13: esquivar ambos es lo más seguro.