- Peter Salovey y John Mayer definieron la inteligencia emocional como un conjunto de capacidades para percibir, usar, comprender y regular las emociones.
- Daniel Goleman popularizó el término en 1995 con un libro de gran éxito que lo llevó al gran público y al mundo empresarial.
- Hay apoyo razonable a que la inteligencia emocional como habilidad se relaciona con mejores relaciones y bienestar, y aporta cierto valor predictivo.
- Un problema clave es la confusión entre modelos: los basados en habilidad y los basados en rasgos o autoinforme miden cosas distintas y no siempre coinciden.
¿Qué es el modelo de habilidad de Salovey y Mayer?
Peter Salovey y John Mayer definieron la inteligencia emocional como un conjunto de capacidades para percibir, usar, comprender y regular las emociones. La conciben como una habilidad mental medible con tareas de rendimiento, no como un rasgo de personalidad. Su prueba más conocida, el MSCEIT, evalúa estas cuatro ramas con respuestas de eficacia, no de autopercepción.
¿Qué aportó Daniel Goleman?
Daniel Goleman popularizó el término en 1995 con un libro de gran éxito que lo llevó al gran público y al mundo empresarial. Su versión es más amplia e incluye motivación, empatía y habilidades sociales. Esta divulgación impulsó el interés, pero también difundió afirmaciones más optimistas que las que respalda la investigación.
¿Qué dice la evidencia?
Hay apoyo razonable a que la inteligencia emocional como habilidad se relaciona con mejores relaciones y bienestar, y aporta cierto valor predictivo. Sin embargo, los efectos suelen ser modestos y parte de su poder se solapa con la personalidad y la inteligencia general. Conviene mirar con cautela las afirmaciones que la presentan como más importante que el CI.
¿Cuáles son sus principales límites?
Un problema clave es la confusión entre modelos: los basados en habilidad y los basados en rasgos o autoinforme miden cosas distintas y no siempre coinciden. Las versiones de autoinforme son fáciles de manipular y se confunden con rasgos como la extraversión. Por eso es esencial precisar qué definición y qué medida se está usando antes de sacar conclusiones.