- Gardner describió ocho inteligencias: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista.
- A diferencia del factor g, Gardner sostiene que estas inteligencias son en gran medida autónomas, con bases neurológicas distintas, de modo que destacar en una no implica destacar en otra.
- Gardner basó su modelo en evidencias clínicas, evolutivas y neuropsicológicas más que en análisis psicométricos.
- La teoría conectó con la intuición de que cada estudiante tiene fortalezas distintas y de que la escuela valora pocas de ellas.
¿Cuáles son las ocho inteligencias?
Gardner describió ocho inteligencias: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista. Más tarde planteó una posible inteligencia existencial, sin incorporarla formalmente. Cada una representaría una forma distinta de procesar información y resolver problemas valorados culturalmente.
¿En qué se diferencia del modelo de g?
A diferencia del factor g, Gardner sostiene que estas inteligencias son en gran medida autónomas, con bases neurológicas distintas, de modo que destacar en una no implica destacar en otra. Por eso rechaza la idea de una única inteligencia general que las gobierne a todas. Esta es precisamente la diferencia que más controversia genera.
¿Qué evidencia y críticas tiene la teoría?
Gardner basó su modelo en evidencias clínicas, evolutivas y neuropsicológicas más que en análisis psicométricos. Sus críticos señalan que faltan pruebas estandarizadas que demuestren la independencia de las inteligencias y que varias de ellas correlacionan, en línea con el manifiesto positivo. Muchos investigadores consideran que algunas serían mejor descritas como talentos o estilos que como inteligencias separadas.
¿Por qué fue tan influyente en educación?
La teoría conectó con la intuición de que cada estudiante tiene fortalezas distintas y de que la escuela valora pocas de ellas. Inspiró enfoques pedagógicos más diversos y centrados en el potencial de cada alumno. Aun así, conviene distinguir su valor inspirador de su respaldo empírico, que sigue siendo limitado.